Más de 250 campesinos de los corregimientos de Hato Viejo, Evitar e Higuereto denunciaron las graves afectaciones que enfrentan por el mal estado del carreteable San Francisco Solano de Tupe, una vía rural de ocho kilómetros que hoy limita la movilidad y dificulta la extracción de sus cosechas en el norte del departamento de Bolívar.
La carretera comunica el corregimiento de Evitar, en jurisdicción de Mahates, con el municipio de Soplaviento, y tiene impacto directo en las comunidades de Hato Viejo, en Calamar, e Higuereto, en San Cristóbal. De acuerdo con los habitantes, el deterioro del carreteable se ha convertido en un obstáculo permanente para la actividad agrícola y ganadera de la zona.

Rodolfo Fernández Cueto, campesino del sector, aseguró que transitar por esta vía “es una tortura y hace falta la mano del Estado”, debido al avanzado deterioro del terreno y la ausencia de intervenciones sostenidas.
Fernández explicó que, pese a múltiples solicitudes elevadas a los mandatarios de Mahates, San Cristóbal, Calamar y Soplaviento, no han recibido respuesta. Por ello, la comunidad decidió acudir al gobernador de Bolívar para pedir apoyo que permita recuperar la movilidad en el carreteable y garantizar la comercialización de productos como yuca, ñame, maíz, plátano, frutales, leche y queso, fundamentales para la economía local y el sustento de las familias.
“Desde el año 2012 no se ve un arreglo en esta zona. Hace pocos días una brigada médica tuvo dificultades para ingresar a nuestro territorio a traernos apoyo institucional en salud para niños y adultos. En esta ocasión debimos buscar un tractor para poder facilitar el arrastre del vehículo de la misión médica”, relató Fernández. Le recomendamos: Histórica obra de pavimentación en Mahates: Yamil Arana anuncia inicio del proyecto

Campesinos piden intervención del carreteable San Francisco Solano de Tupe
El líder campesino señaló que cerca de 250 agricultores y pequeños ganaderos deben transitar diariamente por esta ruta para acceder a sus zonas de trabajo. Muchos de ellos lo hacen a lomo de burros, caballos y mulos, y algunos animales han sufrido accidentes fatales debido al estado de la vía.
“A veces nos metemos a predios privados para evitar los cráteres que tiene el terreno, algunos ganaderos nos regalan material de relleno para mejorar la movilidad. Ojalá el Gobierno Departamental nos ayude ahora que estamos en verano, porque con el invierno el problema se agudiza”, agregó.

Este medio se encuentra contactando a los gobiernos locales de los municipios involucrados para conocer qué medidas tienen previstas para atender esta problemática de su competencia. Hasta el cierre de esta publicación, no se había obtenido respuesta oficial.
