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Salud

¡Lo logré! María Clara Colón Cervantes florece tras vencer el cáncer de mama

“Todo va a pasar, todo va a estar bien”, le dijo una amiga que sobrevivió al cáncer. Hoy, ella quiere contagiar de esperanza a quienes atraviesan este diagnóstico.

¡Lo logré! María Clara Colón Cervantes florece tras vencer el cáncer de mama

María Clara Colón, antes de ser diagnosticada, al vencer el cáncer y al florecer tras el proceso. //Foto: Cortesía

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De su historia con el cáncer de mama María Clara Colón Cervantes podría escribir una novela. Antes de adentrarme en su relato, esta cartagenera de 49 años, me avisa: “vas a llorar, vas a reír y vas a tener esperanza”. Es una convencida de que Dios la preparó para afrontar ese diagnóstico, que ninguna persona quisiera recibir, poniendo en su camino a una mujer que le resolvió inquietudes sobre el cáncer, en momentos en que ni siquiera sospechaba que a su vida llegaría un agresivo tumor.

Silvia es el nombre de ese ser que la guió en su proceso y que María Clara conoció cuando su esposo, un médico veterinario propietario de una clínica en Bogotá, ciudad de residencia de la pareja, le propuso acompañar a aquella clienta a Filadelfia (Estados Unidos), para ayudarla a transportar a sus cuatro perros de servicio. Un favor con todos los gastos pagos.

La una a la otra se encantaron desde la primera conversación y María Clara, amante de los perros, no titubeó en emprender el viaje.

“En el camino ella me cuenta ‘soy sobreviviente de cáncer de seno’; quedé impactada. Le pregunté qué era un perro de servicio (...) Y, ¿te hicieron quimios?, ¿te quedaste calva?, ¿tienes fotos? Ella me muestra todo su tratamiento en fotografías”, recuerda la comunicadora social y periodista. Lea: Apoyo emocional, fundamental contra el cáncer de mama

El 27 de octubre de 2022, acudió a hacerse un examen de control clínico de mama y ¡oh sorpresa! La radióloga vio “algo” que no le gustó. Le hizo una ecografía y tras una exhaustiva búsqueda le expresó: “aquí está, necesito que te hagas de manera urgente una biopsia”. Lea: La prevención, arma para “noquear” al cáncer de mama

Pese a la urgencia del procedimiento, que se realiza para extraer una muestra de tejido o de células del cuerpo para su análisis en un laboratorio; la cita se la dieron para dentro de 10 días. Su hermana Eugenia Colón Cervantes, una cartagenera que es la nueva presidenta de la Asociación Sueca de Patología; y una mastóloga de confianza, se apoyaron en sus contactos para lograr que le realizaran la biopsia el 31 de octubre.

Mientras, Henry Benavides, su esposo, estaba participando de conferencias en Perú, y ella decide no contarle sobre la sospecha de cáncer para no entorpecer sus labores. “Era Halloween, salí con mi hijo disfrazado como si no estuviera pasando nada. La procesión iba sola y además por dentro. Fueron días terribles”, relata. Solo la noche anterior al viaje de regreso de Henry le compartió aquella zozobra.

El 11 de noviembre llegó el resultado de ese procedimiento: carcinoma ductal infiltrante.

“Para mí eso estaba en chino. Al siguiente día, en compañía de mi esposo, la mastóloga me explica: ‘tienes un cáncer triple negativo en un estadio entre 1 y 2 por el tamaño. Es agresivo y de rápida propagación’. Quedé en shock.

“Necesito que seas juiciosa en hacerte los exámenes para que empieces el tratamiento lo más rápido posible (...). Después de llamar a mi hermana Eugenia, patóloga; llamé a Silvia, mi amiga, y me dijo dos frases que quisiera que todas las mujeres en este proceso tengan presentes: todo va a pasar y todo va a estar bien”. Lea: Una cartagenera, la nueva presidenta de la Asociación Sueca de Patología

En Cartagena, sus papás no sabían nada. ¿Cómo les iba a contar si medio me hablaban del tema y lloraba? El día que me entregaron el plan terapéutico les íbamos a contar, pero ese mismo día nos confirmaron que mi papá tenía COVID. Sabíamos que si le daba no iba a sobrevivir porque estaba débil, tenía EPOC pulmonar”. Lamentablemente, la vida Fernando Colón se apagó. Nunca supo del diagnóstico de su hija menor.

María Clara inició quimioterapias apenas cuatro días antes de quedar huérfana de padre y ese cóctel de emociones y sentimientos, esos dolores que le invadían el alma y el cuerpo, la descompensaron al punto que al regresar del sepelio a Bogotá fue hospitalizada 15 días. En ese mismo lapso, tras su primera quimio, su cabellera comenzaría a caer, le había advertido el oncólogo. Y así fue. Silvia le compartió que en esa etapa decidió raparse. Ella sumó valentía, coraje, alabanzas, cerró sus ojos e hizo lo mismo. Lea: “A falta de pelo, un pañuelo”: campaña en favor de mujeres con cáncer de mama

“Si lo crees, créelo...”

Había llegado de su segunda quimioterapia el 19 de diciembre, cuando pasadas las 11 de la noche, “empiezo a sentir un trac trac trac, como pinzas que suenan, y un dolor en el seno. Como había orado por mi sanidad, la estaba declarando; pensé, el Señor me está operando. Al siguiente día, a la misma hora, sentí lo mismo y no volví a sentir nada más. Llego a control con el oncólogo, empieza a palparme y me dice: ‘Ya no te siento la masa, estás respondiendo de maravilla al tratamiento’. Y yo por dentro: Dios me sanó”.

En su cumpleaños, el pasado 5 de febrero, tuvo una gran fiesta sorpresa rodeada de familiares y amigos; el día 8 del mismo mes, tras su cuarta quimioterapia, le hicieron una mamografía. “¿Y adivina qué pasó? No salió nada, respuesta completa al tratamiento”.

Tengo la certeza de que Dios me sanó desde la segunda quimioterapia”.

María Clara Colón Cervantes.

¿Cómo decírselo a un niño?

Cómo hacerle entender a un niño de 7 años que su mamá tiene cáncer pero no se va a morir. Ese fue uno de los dilemas de María Clara. Y no quería usar la palabra cáncer porque seis meses atrás la familia había perdido a un perro por esa enfermedad. Entonces, ella llamó a la quimioterapia como aquel compuesto radiactivo que debilitaba a Superman, “Kryptonita”; asegurándole a su hijo que, al final, saldría victoriosa.

“Lo que aprendí de Fernando es que a los niños no los podemos subestimar. Es mejor decirles las cosas como son y evitar que otros se las digan como no son y les generen un shock. Un compañero de colegio, hijo de médicos, le escuchó hablar de mis síntomas, de que se me cayó el pelo, y le dijo ‘tu mamá tiene cáncer, está grave y se va a morir’ (...) Cuando finalmente mi hijo se abre y me reclama, entiendo que sí estaba en capacidad de comprender. Sin embargo, tenía mucho miedo”.

Tanto que tras culminar las quimioterapias, a María Clara le programaron una cuadrantectomía con reconstrucción y ella le prometió volver a casa el mismo día, pero una reacción alérgica se lo impidió. Lea: Tócate los senos: cuatro pasos para lograr un autoexamen eficiente

“Al día siguiente de la cirugía le hago una videollamada. Estaba a contraluz porque me bajaron las cortinas de la habitación de la clínica y prendí la luz del celular. Entiendo que me veía como un fantasma. Él me ve, se asusta y me dice ‘¡mami, yo también me voy a morir!’ y se desmaya. Quedé viendo el techo (risas)”.

Tras la cirugía, fue remitida a cinco sesiones de radioterapia que culminó el 18 de agosto. “Siempre tuve claro que yo iba a salir victoriosa y que iba a dar mi testimonio para que otras mujeres tengan valentía y no le tengan miedo al cáncer. El cáncer no es sinónimo de muerte, es un renacer. La vida no vuelve a ser la misma, es cierto, pero puede ser mejor, más pausada, más tranquila, más amorosa, más llena de detalles.

“Es una oportunidad de gratitud y de crecimiento. Mi vida se detuvo un año, en el que traté de seguir lo más normal posible, y todo eso me llevó a valorar, a agradecer, a sanar; a salir más fuerte, más valiente, con ganas de vivir aún más y de celebrar con fuerza el regalo de estar viva. Hay esperanza. Depende de tu actitud, fe, autocuidado, de la detección temprana, de las redes de apoyo”.

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