Se puede discriminar la edad de una persona por su olor, y es que según establece Noelia Valle, profesora de fisiología de la Universidad Francisco de Vitoria, el aroma corporal evoluciona a lo largo de la vida humana, y los cambios no solo tienen una explicación biológica, sino que determinan la relación social.
¿De dónde viene el embriagante olor a bebé?
Es común escuchar a las personas asegurar que el olor de bebé es cautivador, pero muchos no saben a qué de debe. La experta en salud explica que se debe a la baja actividad de las glándulas sudoríparas y a un microbioma (comunidad de microrganismos) cutáneo sencillo. Aunque todos los bebés tienen este particular aroma, los padres son capaces de identificar la “fragancia” de su propio hijo.
“Los olores generan una percepción olfativa emocional que activan las redes neuronales de la recompensa y el placer, por lo que disminuyen las respuestas al estrés”, manifiesta.
¿Por qué es irreconocible el olor de los adolescentes?
La adolescencia supone un cambio hormonal que tiene repercusión en el olor corporal. Esta transformación se debe a la producción de hormonas sexuales, que induce la activación de las glándulas sudoríparas y sebáceas.
Mientras que la mayoría de las glándulas sudoríparas (ecrinas) excretan agua y sales, las glándulas sudoríparas llamadas apocrinas (asociadas al vello localizado en axilas y zona genital) segregan proteínas y lípidos. Al momento de la degradación conjunta de estos lípidos y del sebo, presentes por casi toda la piel, se genera el aroma “adolescentes”.
“La descomposición de esas sustancias ocurre cuando entran en contacto con el aire y las bacterias de la piel. Microorganismos como los Staphylococcus convierten las grasas en ácido acético y ácido 3-metilbutonoico, responsables del olor agrio de los adolescentes. La capacidad de reconocer a los hijos por el olor corporal disminuye en plena adolescencia”, asegura Noelia Valle.

El olor a la adultez tiene una dependencia a los hábitos de higiene
Las glándulas sebáceas alcanzan su actividad máxima en la edad adulta; aunque con menos intensidad que en la adolescencia, el olor corporal empieza a depender de otros factores como la dieta, el estrés, los niveles de hormonas o el microbioma cutáneo.
La profesora de fisiología cuenta que el olfato es eficaz para obtener información de congéneres cuando la visión o audición están restringidas y permite detectar eventos pasados, puesto que estas moléculas persisten en el espacio y el tiempo.
¿Por qué los adultos mayores tienen un olor particular?
En el artículo publicado en The Conversation, Valle expone que el envejecimiento, la falta de colágeno de la piel y la reducción de la actividad de las glándulas sudoríparas y sebáceas, responde al particular cambio en la fragancia de los adultos mayores, y explica la dificultad para mantener el equilibrio térmico. En cuanto a las sebáceas, no solo disminuye su producción, sino que cambia su composición y una perdida significativa en la cantidad de compuestos antioxidantes como la vitamina E.
Además, se habla de que este olor no tiene nada que ver con la higiene personal sino con una menor capacidad de producción de antioxidantes por las células cutáneas, desencadenando un aumento de reacciones de oxidación, que da lugar al olor “a persona mayor”.
“A medida que la piel madura, su protección antioxidante disminuye, generando una mayor presencia del citado compuesto, así que lo mejor para minimizar el rastro olfativo es beber abundante agua, hacer ejercicio, seguir una alimentación sana, disminuir el estrés y reducir el consumo de tabaco o alcohol. Todos estos hábitos reducen el estrés oxidativo responsable de nuestro olor”, concluye.

