Frecuentemente se escucha que los niños son el futuro, pero en la práctica no siempre reciben el cuidado integral que necesitan en sus primeros años de vida. La infancia es una etapa determinante, ya que en ella se construyen las bases físicas, emocionales e incluso sociales de la adultez.

Un niño bien cuidado, con hábitos saludables y un entorno adecuado, tiene mayores probabilidades de convertirse en un adulto sano. Por ello, El Universal conversó con el pediatra y vocero de Heel, Ricardo Gómez Rodríguez, sobre la importancia de fortalecer el cuidado infantil como una inversión a largo plazo en salud.
El vocero hizo parte del 37 Simposio internacional sobre La matriz extracelular como blanco terapéutico en donde Heel ofreció conocimientos sobre medicina reguladora y los especialistas abordaron diferentes temáticas, entre esas la de los niños.

La importancia de la medicina preventiva en los niños
De acuerdo con el especialista, muchas de las costumbres cotidianas dentro del hogar pueden resultar perjudiciales para los más pequeños, aunque los padres no siempre son conscientes de ello. “Siempre hablamos de desintoxicar, pero no de prevenir”, señala, haciendo énfasis en que la prevención debería ser la base del cuidado infantil.
En ese sentido, explica que factores aparentemente inofensivos pueden tener un impacto significativo en la salud de los niños: “Hay muchos órganos en los niños que se ven afectados por cosas cotidianas: la alimentación, el medio ambiente, la contaminación, las cremas, las pantallas, entre otros”.
El pediatra advierte que la exposición constante a estos factores puede generar lo que se conoce como toxicidad ambiental, un concepto que hace referencia a la acumulación de agentes externos que afectan el organismo.
“La toxicidad en el ambiente puede afectar no solo el sistema inmune, sino que también hay que entender que ese sistema inmunológico muchas veces es el reflejo de daños intestinales, afectaciones en el hígado o en las vías respiratorias”, explica. Es decir, no se trata únicamente de fortalecer las defensas, sino de cuidar el organismo de manera integral.
Además, el experto resalta que el bienestar infantil no depende únicamente de factores físicos, sino también emocionales y sociales. “Hay que trabajar más allá del sistema inmune.
La gran cantidad de plásticos en el medio ambiente y los aspectos emocionales, como la economía en el hogar, la situación del país, la violencia o el exceso de malas noticias en la televisión, que muchas veces pensamos que no afectan, sí desestabilizan nuestros sistemas, y en los niños pueden generar daños a futuro”, afirma. Esto pone en evidencia la importancia de crear entornos seguros y equilibrados para los menores.
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En cuanto a la salud infantil, Gómez Rodríguez también hace referencia a los llamados niños “enfermizos”, es decir, aquellos que presentan enfermedades recurrentes como gripes constantes o infecciones frecuentes. Aunque estas afecciones suelen considerarse normales en la infancia, el especialista advierte que no deben subestimarse. La medicina preventiva juega un papel clave en este punto, ya que permite identificar y corregir a tiempo los factores que están afectando la salud del niño.
“Un niño tiene la ventaja de contar con un sistema prácticamente intacto y con una gran capacidad de reacción. Por ejemplo, muchas enfermedades se encuentran en etapas iniciales y pueden tratarse a tiempo”, explica.
Sin embargo, advierte que descuidar estos episodios puede tener consecuencias a largo plazo: un niño que sufre constantemente de problemas respiratorios, como gripes, podría convertirse en un adulto con afecciones pulmonares crónicas. “Hay que prevenir que, al crecer, empiecen a presentar patologías a temprana edad, cuando en realidad deberían aparecer en etapas más avanzadas de la vida”, añade.
¿Los niños en la costa son más propensos a enfermarse?
El especialista también hace un llamado particular sobre la situación en la región Caribe, donde, según indica, se han identificado problemáticas específicas relacionadas con la salud infantil.

“En la costa hay una alta cifra de casos de autismo”, afirma, al tiempo que insiste en la necesidad de revisar los hábitos alimenticios. “Los padres deben controlar el consumo de azúcar, grasas y fritos. La alimentación está afectando la salud de sus niños”, señala.
Asimismo, advierte que los hábitos poco saludables están generando un aumento preocupante en enfermedades a edades tempranas. “Hay que ponerle el ojo a eso. Es alarmante el consumo no preventivo en la costa y las cifras de enfermedades graves se están disparando”, enfatiza, haciendo un llamado urgente a la conciencia familiar y social sobre este tema.
En este contexto, la prevención se convierte en una responsabilidad compartida que inicia en casa. El vocero explica que, desde Heel, se trabaja constantemente en llevar un mensaje claro a las familias: es fundamental prevenir antes que lamentar. Lea: Más que gastritis: señales de alerta para diagnosticar la enfermedad de Crohn
La idea, según menciona, es promover una medicina que trate las causas de los problemas y no solo sus síntomas, evitando soluciones temporales que no resuelven el origen de las enfermedades.
Finalmente, el especialista destaca que, a pesar de los desafíos, hay señales positivas. Cada vez más padres están tomando conciencia sobre la importancia de mejorar los hábitos de vida de sus hijos, desde la alimentación hasta el manejo emocional y el entorno en el que crecen.
En conclusión, el cuidado infantil no debe limitarse a atender enfermedades cuando aparecen, sino a construir desde temprana edad un estilo de vida saludable que permita prevenirlas.

