Las inyecciones para adelgazar pasaron de los consultorios médicos a las redes sociales. En TikTok e Instagram abundan videos sobre semaglutida, tirzepatida y otros productos llamados “péptidos”, presentados como soluciones rápidas para perder peso. Pero detrás de esta tendencia también crece una alerta: no todo lo que se ofrece por internet tiene respaldo sanitario.
La Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo (ACE) advirtió sobre los riesgos de utilizar sustancias de origen desconocido o sin registro Invima. José Luis Torres Grajales, médico internista, endocrinólogo y presidente de la organización, explicó a EL COLOMBIANO cuáles son los medicamentos autorizados en Colombia y los peligros de acudir a productos comercializados informalmente.
¿Qué medicamentos para bajar de peso tienen registro Invima?
El Invima es la entidad encargada de evaluar y vigilar los medicamentos que pueden ser comercializados en Colombia. En el caso de la semaglutida, existen diferentes presentaciones y autorizaciones según la indicación médica.
Torres Grajales explicó que Ozempic, cuyo principio activo es la semaglutida, cuenta con aprobación para pacientes con diabetes, mientras que Wegovy corresponde a una presentación aprobada para obesidad y sobrepeso.

“Para la población diabética tenemos semaglutida, que es el Ozempic. Este primer semestre ya salió semaglutida con la aprobación para obesidad y sobrepeso en una presentación comercial que se llama Wegovy”.
En cuanto a la tirzepatida, el especialista señaló que actualmente cuenta con registro Invima para diabetes. Este medicamento actúa sobre dos receptores y es comercializado bajo la marca Mounjaro.
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“Tenemos también otro medicamento que en este momento en Colombia tiene registro Invima para diabetes. Inclusive, es un péptido que es un coagonista, o sea, son dos péptidos en una sola presentación que actúan en dos receptores diferentes”.
El riesgo detrás de los llamados “péptidos”
Aunque el interés por estos medicamentos se ha disparado por sus efectos sobre el peso, Torres Grajales recordó que su desarrollo está relacionado inicialmente con investigaciones para tratar la diabetes. Posteriormente se estudiaron sus efectos sobre la composición corporal y la reducción de grasa.
El aumento de la demanda mundial, según explicó, también generó dificultades de producción y abrió espacio para productos de procedencia incierta.
“Las casas farmacéuticas se quedaron muy cortas en lo que era la parte de producción por la gran demanda que se estaba teniendo con respecto a este tipo de sustancias”.
El especialista cuestionó especialmente los productos promocionados en redes sociales sin información clara sobre su fabricación, composición o seguridad.
“Ahí es el problema que tenemos hoy. (...) Las redes sociales, a través de toda esta parte de obesidad solamente como algo cosmético, se llaman péptidos, pero de ahí no sabemos de dónde los sacan, cuál es la robustez y efectos en la salud de los pacientes a mediano o a largo plazo”.
También advirtió sobre posibles intereses económicos detrás de estas prácticas.
“Los péptidos que están vendiendo, los péptidos ilegales, son muy costosos. Inclusive estamos viendo médicos que los están prescribiendo sin ningún tipo de argumento de seguridad para que esto ocurra, y eso de por sí puede tener un beneficio monetario al prescriptor”.
No todos los pacientes necesitan medicamentos para adelgazar
El tratamiento farmacológico de la obesidad debe partir de una valoración médica individual. Según Torres Grajales, no basta con querer perder peso: es necesario analizar la cantidad y distribución de grasa, la composición corporal y las enfermedades asociadas.
“Hay pacientes que pueden beneficiarse de ellos, pero que no son para todos”.
Además, una reducción rápida de peso no significa necesariamente que toda la pérdida corresponda a grasa. También puede disminuir la masa muscular, por lo que el seguimiento nutricional y la actividad física son fundamentales.
“El músculo es un órgano endocrino. Cuando lo empiezas a perder, va a tener consecuencias, no solamente en la parte metabólica, sino que aumenta el riesgo de complicaciones, de enfermedades y de mortalidad de los pacientes más adelante”.
Influencers y desinformación sobre las inyecciones para adelgazar
Las redes sociales se han convertido en una de las principales vías para conocer estos tratamientos. Sin embargo, el endocrinólogo cuestionó que personas sin formación médica difundan recomendaciones sobre medicamentos para adelgazar.
“Hay muchos influencers hoy en día que se creen médicos. Y el problema es que tenemos muy poquitos médicos que se dan influencia. Entonces, en este segundo punto es donde tenemos que trabajar más: más médicos que se hagan influencia, más médicos que se tomen la información de las redes sociales, porque eso es lo que necesitan nuestros pacientes”.
¿Qué pasa si se comercializan medicamentos sin registro Invima?
Torres Grajales aclaró que la ACE no tiene competencia para imponer sanciones y que corresponde a las autoridades determinar las responsabilidades en cada caso. No obstante, advirtió sobre las consecuencias médico-legales de suministrar sustancias sin respaldo sanitario.
“Una persona que esté mandando un medicamento que no tenga registro Invima (...) tiene que tener claro que está poniendo en riesgo la salud y la vida de las personas y tiene que someterse a todas las consecuencias desde el punto de vista médico-legal que esto puede implicar”.
El especialista agregó que, dependiendo del caso, un médico podría incluso enfrentar medidas que afecten su ejercicio profesional.
Finalmente, insistió en que la obesidad no debe abordarse únicamente desde la apariencia o la búsqueda de resultados inmediatos.
“La obesidad no es algo solamente estético, sino que es una enfermedad crónica, que es una enfermedad multifactorial y que hay muchos puntos fuera de la percepción del peso que se deben contemplar dentro de la valoración de estos pacientes”.
El reto, además de conseguir una reducción de peso, está en mantener los resultados a largo plazo y evitar recuperar los kilos perdidos.

