Salud


Jóvenes: mas riesgo de tabaquismo por uso del cigarrillo eléctrico

El vapeo se ha hecho muy común en los adolescentes y expertos concluyen que el “vape” genera los mismos efectos que el cigarrillo convencional.

EFE

26 de enero de 2022 12:30 PM

La aceptación social del vapeo y su fácil acceso están en el origen de esta vía de entrada tan accesible y que preocupa a la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Los datos han llevado a esta sociedad médica y científica a hacer una llamamiento para intervenir en el ámbito educativo con actividades y programas de prevención en la educación primaria.

Estos programas deben incluir información sobre las nuevas formas de consumo de nicotina que están irrumpiendo con fuerza entre los jóvenes, defienden en el estudio Nuevas formas de inicio al tabaquismo en adolescentes, firmado por el neumólogo Álvaro de Astorza Vergara y la enfermera, Marisa Escobar Povedano, ambos del Hospital de Can Misses (Ibiza) y publicado en Prevención del Tabaquismo, la revista científica sobre tabaquismo de SEPAR.

Actualmente, la edad de inicio del tabaquismo se sitúa en torno a los 14 años en España y la prevalencia entre los fumadores adolescentes es de casi el 30 %, muy similar a la de los adultos. (Lea aquí: ¿Cómo ayudar a los jóvenes a dejar de fumar?)

Por esto, los niños y los adolescentes deberían ser los grupos principales de intervención en la prevención del tabaquismo y el vapeo, destacan los autores del trabajo.

En su estudio transversal, con una muestra de 344 adolescentes de entre 12 y 18 años en Ibiza, de los cuales el 50,2 % eran mujeres, aparece que la edad media de inicio del consumo se situó en los 13 años, lo que coincide con los últimos estudios realizados a nivel nacional.

Y el cigarrillo electrónico aparece como el producto más utilizado entre los encuestados.

No obstante el 86,6 % contestaron que nunca habían fumado; el 6,1 % que fumaban pero que lo habían dejado; el 4 % que eran fumadores activos y un 3,1 % que se consideraban vapeadores.

Al ser preguntados por el tipo de producto que fumaban, el 10,4 % dijo que habían probado alguna vez el cigarrillo electrónico y el 7,5 %, el cigarrillo convencional.

“Nos resulta llamativo que el vapeador sea el producto más consumido, lo que puede deberse al fácil acceso a los cigarrillos electrónicos que tienen los adolescentes, por escapar a las políticas de control de la venta de cigarrillos convencionales, unido a una gran aceptación social y al hecho de resultar más atractivo por su formato electrónico”, exponen los autores.

“Además, sorprende que los porros tengan un porcentaje de consumo similar al cigarrillo, lo que indica que su consumo está normalizado entre los adolescentes y que el acceso a ellos, a pesar de ser una sustancia ilícita, no es difícil”.

De los alumnos que han fumado, el 50 % se inició con el cigarrillo convencional y un 30,7 % con el vapeador, un 10,2 % con cachimbas y un 8,9 % con porros.

“De esto se deduce que el cigarrillo convencional sigue siendo la principal puerta de entrada al inicio del consumo, pero que cada vez es más importante el porcentaje de los que se inician con el vapeador”, destacan. (Lea también: El tabaquismo en niños y adolescentes, ¿qué problemas trae?)

En cuanto a los principales motivos por los que los adolescentes se inician en el consumo de tabaco o en el vapeo, el 48 por ciento dijo que porque en su entorno se fuma; 39,2 %, porque sus amigos lo hacían; y 9 % porque fumaban en la familia.

Un 37,5 por ciento se inicia por diversión, “lo que lleva implícito el contexto social (grupo de amigos), reforzando la idea de que en el inicio al tabaquismo hay, mayoritariamente, un componente social”, afirman los autores.

Además, el 10,7 % afirmó que había empezado a fumar o a vapear porque le daba seguridad; el 9 % porque fumaban en la familia; y el 3,5% porque les daba buena imagen.

Tener progenitores fumadores se relaciona con una mayor probabilidad de convertirse en fumador habitual, sobre todo cuando son la madre o los hermanos los que fuman.

Vapeo adolescentes: influencia del entorno familiar

Otros datos preocupantes son que el 38,6 % de los adolescentes encuestados viven con personas que fuman o practican el vapeo, porcentaje que está por encima de la media estatal e, incluso, autonómica.

El 27,8 % de los alumnos que fuman lo hacen con el conocimiento de sus padres, “lo cual es preocupante y nos hace pensar que la labor informativa necesaria ha de extenderse también al ámbito familiar”, dicen los autores.

En este trabajo publicado por SEPAR recuerdan que el inicio precoz del tabaquismo aumenta las probabilidades de desarrollar adicción a la nicotina en los años posteriores y una aparición precoz de las enfermedades relacionadas con el tabaco.

En 2006 entraron en el mercado mundial los cigarrillos electrónicos (CE) como una herramienta para el cese del tabaquismo y una alternativa más “segura” al tabaco convencional. (Le puede interesar: ¿Por qué a los fumadores los afecta más el COVID- 19?)

A pesar de esta percepción de riesgo más baja, se ha demostrado cómo a partir de los cinco minutos de su uso aumenta la resistencia de la vía aérea y disminuye la fracción exhalada de óxido nítrico, similar a lo que se produce con la acción del humo del tabaco.

Y según recogen las mismas fuentes, es muy posible que los cigarrillos electrónicos puedan producir cambios permanentes en la función pulmonar, como ocurre en el caso del tabaco.

Los cigarrillos electrónicos han evolucionado de las primeras generaciones, en las que tenía una forma similar al cigarrillo convencional, pasando por los dispositivos de tipo tanque modificables, hasta llegar actualmente a los discretos dispositivos tipo JUUL.

La variedad de sabores, olores y diseños los hacen muy atractivos para este grupo y socialmente se aceptan mejor que el cigarrillo convencional.

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