Mi nombre es Alejandro Márquez Pérez y no sé si estoy vivo por cosas de Dios. Nací y crecí aquí en Torices, en el sector La Unión. Soy un pescador, de eso vivo.
Tengo 24 años y a los 16 aprendí el oficio. Ya tengo 8 años de experiencia pescando y todo gracias a Marlazan Salas Blanquicet (un hombre de 50 años). Él es mi vecino y amigo, y me enseñó todo lo que sé de la pesca.
El viernes pasado ocurrió un accidente cuando estaba pescando con Marlazan, que no me deja dormir. Me despierto es con la misma escena en la cabeza de esa madrugada, recordando todo lo que pasó. Marlazan era mi mejor amigo. (Alejandro llora).
Juntos hasta el final
Yo salía con Marlazan a pescar. De eso vivimos y nos íbamos del barrio en la madrugada para empezar la jornada. El viernes así lo hicimos. Salimos de Torices a las 2:30 de la madrugada y llegamos a la bomba de gasolina que está junto a la Laguna de San Lázaro. Allí desayunamos algo y luego llegamos a la orilla de la laguna (junto a la vía Marginal), donde Marlazan tenía su lancha (a pocos metros del puente Las Palmas).
Zarpamos y nos fuimos a pescar al mar, por los lados de Bocachica. Tiramos los trasmallos y ya faltaba poco para las 5 de la madrugada cuando vimos que un barco se acercaba.
Estábamos hablando y nos descuidamos, creíamos que el barco iba a cambiar de rumbo, pero no fue así. Cuando vimos fue el barco frente a nosotros, cambió de rumbo muy rápido y todo estaba muy oscuro. Marlazan empezó a intentar encender el motor de la lancha, pero no pudo. Tiró varias veces, pero nada. Gritamos muchas veces, pero los del barco no nos escucharon. Ya el barco estaba encima cuando él me dijo “tírate, tírate al agua”, pero yo le dije “sin ti yo no me tiró”. Yo también estaba pendiente para que la hélice del barco no me fuera a coger. Me quedé con Marlazan y el barco arrolló la canoa y le hizo un hueco en un costado. Marlazan cayó al agua, creo que el barco lo golpeó y lo último que gritó fue “ay Dios mío, me vas a dejar solo”.
Caí, pero alcancé a agarrarme a la parte de adelante de la lancha y me volví a subir. Todo estaba muy oscuro y yo gritaba como loco, pero los del barco no me escucharon. Llamé muchas veces a Marlazan y lo busqué, pero fue inútil. Intenté prender el motor de la lancha, pero no podía. Grité mucho hasta que los minutos fueron pasando y a las 6 de la mañana, más o menos, el motor por fin encendió y pude llegar hasta tierra firme en Bocachica. No sé cómo llegue allá, pues la lancha tenía un hueco por donde entraba mucha agua, fue un milagro. Allí avisé a la Armada y a todo el mundo lo que había pasado. Me dicen que desde entonces han buscado a Marlazan, pero no aparece. Después del accidente me llevaron al hospital Naval, porque sufrí varios golpes en la espalda y las piernas. Estoy muy adolorido y no puedo dejar de pensar en todo lo que pasó. Es una pesadilla.
Todos lo buscan
El anterior fue el relato crudo de un sobreviviente. Hasta ayer, Marlazan no aparecía. Sus parientes contaron que nació en Damaquiel, Antioquia, y que llegó a Cartagena hace más de 30 años y se estableció en Torices. Tiene un hijo de 15 años.
Sus parientes contaron que desde que desapareció son muchos los pescadores los que se han unido a la búsqueda. Guardacostas de la Armada también han participado en las labores, igual que la Fiscalía. “Hemos recorrido todo el sector del accidente, desde la isla de El Tesoro hasta el faro de San Medina, y no hemos podido encontrarlo”, relató Román Salas, hermano de Marlazan. Todos creen que el hombre está muerto, pero su familia está sumida en una profunda agonía porque no aparece ni vivo, ni muerto.

