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Revista dominical

El lenguaje del cantaor Arcángel

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El incendio de su timbre es inusual.Pero antes de llenar escenarios con el prestigio de su ascendencia flamenca, se llamaba Francisco José. El Arcángel de su apellido era una suerte de adivinación de lo que sería su devenir profesional y artístico, una mística infrecuente pero que habita los espacios con apenas un leve estallido de sus cuerdas vocales; y el canto, no es otra cosa que una condición a las que asiste casi sin darse cuenta, con un antiguo don de continuidad.

Hoy es su apellido el que acentúa la publicidad de sus conciertos, no obstante. Lo tiene y lo tuvo muy claro. Desde los nueve años, desde esa noche en la que se estrenó en un tablao de su barrio en Huelva, lo suyo sería estremecer a quién se atreviera a oírle entonar unas canciones que vienen de muy lejos en el tiempo.

Por ello no deja de sorprender cómo entiende su arte un hombre que no puede pasar desapercibido, ni su voz, ni las maneras desde las que desentraña un pasado de melancolías y alegrías tan inusitadas que, incluso, se trasponen en cualquier momento presente.

Si tuviera que explicar qué es el Flamenco a una persona que lo desconoce en su totalidad, ¿Cómo lo definiría?-Sin querer ser obvio, el flamenco es una música que creo que expresa y redondea perfectamente la forma de ser de un pueblo: el andaluz. Y cómo a través de la cultura de la música, desde hace siglos, se viene expresando el sentir de un pueblo que enseña cómo ese pueblo es. Cómo le gusta divertirse, cómo le gusta llorar a la gente que se ha ido, cómo expresa sus penas y sus alegrías, y es una música de las que ahora en el mundo, siendo genuina, tiene más proyección a nivel internacional y la que más seguidores tiene alrededor del planeta.

Creo que no existe ninguna música, ahora mismo, con las características del flamenco que tenga más seguidores. Está la música hindú, por ejemplo, una música genuina. Está la música marroquí, pero creo que no alcanza la proyección internacional que el flamenco tiene.

Siendo el flamenco como es históricamente, ¿Cree que debe seguir esa línea de mestizaje o debe ser puro?-Creo que debe seguir porque precisamente la importancia y la presencia que el flamenco tiene en otras músicas o en el mundo, radica en eso. Flamenco es una música que incorpora dos elementos primordiales: una tradición potente y la aportación de la armonía.

Otras músicas que son genuinas carecen de armonía y el flamenco desarrolló una forma de hacerse en la que la combinación con la guitarra y la voz formaban una armonía.

En otras músicas las armonías se forman de manera muy distinta. Podemos hablar de la búlgara en la que esa armonía se reduce a lo que es la voz en sí misma y son capaces de armonizarla solamente con voces, pero no tiene un acompañamiento o unos instrumentos que le aporten armonía.

Quizá por eso es más dúctil para mezclarse, ¿No?-Precisamente. Por eso el flamenco es lo importante que es y precisamente por eso es más dúctil para mezclarse con otros géneros musicales porque usa un lenguaje que mancha y tiñe muchísimo a cualquier otra música a la que se acerca y se reconoce perfectamente.

Entonces si tenemos eso de entrada, es decir, una música que está preconcebida así y que donde radica su valor es precisamente en eso, ¿Por qué desperdiciar la ocasión y la oportunidad? Obviamente con el respeto a una tradición que tenemos y más que a una tradición, a un lenguaje que el flamenco usa, como lo usa cada música en lo suyo. Tenemos que ser respetuosos con él pero tener la posibilidad de avanzar y de juntarnos con otras músicas que nos hacen aprender mucho de la nuestra.

¿En qué momento nace Arcángel como artista y por qué ha tomado ese nombre artístico?-Mi nombre artístico lo llevo conmigo todos los días porque es mi primer apellido, así que es más fácil de lo que a priori parece.

Creo que la decisión de ser profesional del flamenco o de cualquier arte casi que no la toma uno. Creo que uno se siente atraído por la música. Comienzas a hacerlo y llega un punto en el camino en que casi es más fácil seguir adelante, que volverte.

Porque vas haciendo cosas, tu curiosidad te lleva a husmear en muchos sitios. No es una decisión meditada, es más bien el obedecer a tus sentimientos y a lo que a ti te reporta felicidad. Estar en contacto con la música apoyado con una inquietud, que es una cualidad innata, una inquietud por avanzar y por crecer.

¿Cómo recuerdas tu niñez, que escena rememora de sus juegos de infancia?-Empecé muy joven. A los 9 años porque por azar del destino yo vivía en un sitio donde tenía un vecino, un señor que tenía bastante contacto con un concurso de fandango que se hacía en Huelva. Obviamente yo estaba siempre jugando con la música y sentado en mi casa me ponía a cantar, a tocar lo que fuera. Este hombre me escuchó y me propuso acudir a este concurso y como cuando uno es niño no piensa sino en pasárselo bien, pues la verdad que lo tuve claro.

Me divertí, me fue bien y a partir de ahí, como te decía, la curiosidad empezó a tocarme y poco a poco pues te vas metiendo casi sin querer y cuando te das cuenta, te vas metiendo en un mundo que ni siquiera tú dominas, sino que esa afición domina tu forma de ser y de hacer.

Tuve un una infancia totalmente ligada al flamenco, ausente muchas veces de la vida normal de un niño, pero bueno bastante feliz. La recuerdo con bastante buena armonía y me hubiera gustado, a lo mejor, ser un niño más normal, no dedicarle tanto tiempo a este tipo de cuestiones; pero lo hacía con gusto y, bueno, al final  eso ha resultado en que siendo aún bastante joven, lleva uno un camino bastante largo.

¿En qué terrenos le apetecería investigar en el flamenco de cara al futuro?-Mira que hay mucho. Yo, precisamente, estoy inmerso en otro proyecto con las voces búlgaras, que es una cultura que me interesa muchísimo. Y me apetecería la música suramericana, pero la de raíz.

Cosas que ya están bastante más exploradas como la música cubana o como el tango. Me apetecería meterme en otra aventura rítmica y de sonoridad más suramericana o incluso mezclar el flamenco con el rock. Creo que hay un punto de conexión de esa garganta rota y esa expresión que podría estar bonito, espero.

¿De qué están hechas las mejores canciones, qué tienen por dentro?-De sentimientos. Ya es difícil que alguien componga algo con sus sentimientos y al mismo tiempo que sea compartido por los demás. Están hechas de verdad. Si algo no tiene verdad, jamás en la vida puede emocionar al del frente.

Es una cosa que me planteo muchas veces y pienso mucho en ello: ¿Por qué se produce en un concierto, en un corrida de toros, en un cuadro? Es algo que me hace pensar mucho e intento reflexionar y llegar al fondo de la cuestión y uno nunca encuentra la respuesta adecuada.

Pero creo que sucede cuando la gente percibe que se hace desde lo más adentro y con el convencimiento de que uno mismo se está intentando emocionar con lo que está haciendo. De eso se compone una gran canción.

El cantaor español Francisco José Arcángel. Fotos Andrés Pinzón Sinuco
El cantaor español Francisco José Arcángel. Fotos Andrés Pinzón Sinuco
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