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Columna

Luna de Bembeo

“Dicen los que saben que, a partir de un relato de sus abuelos, Moisés Zabaleta, artista nativo de Tierra Baja, convirtió la bemba de leyenda o mito en arte”.

CARMELO DUEÑAS CASTELL

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Primero fue la bemba. Y la bemba fue cuerpo, espíritu y son muchos ‘estiraditos’ que hoy aún ignoran que todos, hasta el más blanquito de los humanos, compartimos un ancestro único en lo más profundo de mamá África. Y del África llegamos a Cartagena. Y claro, primero llegó la bemba. Sin saberlo, todos tenemos algo o mucho de melanina en la piel y en el alma que trasciende en música, culinaria y cultura. Algunos poseemos rasgos que delatan los ancestros. Uno de ellos, la bemba. La bemba describe ese labio inferior grueso, de mayor volumen o que protruye y sobresale hacia adelante.

La bemba fue palabra que el dominador promovió como estigma, defecto anatómico o lastre. Y es que antes que estigma, el racismo fue palabra. En contraposición, hace mucho surgió un movimiento para devolver la dignidad e identidad a la negritud. Un ejemplo es el ‘Negro bembón’, poema del cubano Nicolás Guillén que transformó una expresión burlesca en un rasgo que revela su ascendencia. Luego la bemba se volvió palabra, ritmo, sensualidad, gesto, conversación al mutar a bembón, bemba, bembear. La boca y los labios pasaron de ser objeto de burla a instrumento de comunicación y expresión verbal. Expresiones coloquiales como ‘radio bemba’ demuestran más la sabrosona tendencia a dignificar el arte del chisme como expresión cultural, y ‘estirar la bemba’ se transmutó en bembear para designar esa manía de minimizar el éxito, ridiculizar los triunfos o confrontar al oponente, al vecino o al pariente. Hoy la bemba se ha convertido en estética que luego de siglos enseñó al dominado a observarse con orgullo y admiración.

Dicen los que saben que, a partir de un relato de sus abuelos, Moisés Zabaleta, artista nativo de Tierra Baja, convirtió la bemba de leyenda o mito en arte. Al parecer el abuelo decía que, así como las mareas se mueven al vaivén de las fases de la Luna, la sensibilidad de la mujer y su respuesta ante requiebros o propuestas de amor oscilan con los ciclos lunares. Y esa ‘Luna de Bembeo’ surge de esos saberes heredados que resumen el impacto de la Luna en la vida y el amor. Moisés Zabaleta, el artista, orgulloso de su terruño, plasmó la leyenda en una colosal escultura que representa legado, sabiduría, memoria histórica de Tierra Baja hoy convertida en patrimonio de Cartagena. Se trata de dos gigantescas cabezas que se miran orgullosas con sus protuberantes bembas enmarcadas por una blanca luna. Yace la tradición hecha escultura en la glorieta que embellece la doble calzada que ¡por fin! visibiliza y comunica a Tierra Baja. Tal vez pensando en esos requiebros de la ‘Luna del Bembeo’, Nicolás Guillén decía: “Bembón así como ere, tiene de tó; Caridá te mantiene, te lo dá tó”.

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