El alcalde Dumek Turbay cumplió una de sus primeras promesas de campaña: construir el Complejo Deportivo Nuevo Chambacú y darle una nueva cara a esa emblemática zona de Cartagena. Lo logró tras ajustar los diseños, sortear dificultades legales para disponer de parte de los terrenos, adicionar $19.140 millones y autorizar dos prórrogas.
El 30 de septiembre, Turbay inauguró la zona de Ligas Mayores, segunda fase de ese complejo deportivo, que complementa el sector de Ligas Menores, abierto desde mayo. La inversión rondó los $67.500 millones, incluida la interventoría. El proyecto, sin embargo, tuvo un arranque complicado que obligó al Distrito a corregir su rumbo.
En 2024, la administración adjudicó la construcción sin tener el permiso definitivo del Ministerio de las Culturas, aval necesario porque Chambacú está en la zona de influencia patrimonial del Castillo San Felipe.
Aunque el Distrito decía que sus planos no tenían problemas y no entregaba información detallada sobre ellos, tuvo que modificarlos, porque las cubiertas propuestas para las canchas superaban la altura permitida, como reveló La Contratopedia Caribe.
El permiso ministerial finalmente llegó en octubre de 2024, varios meses después de la adjudicación y tras ajustar los diseños para que se ciñeran a las normas patrimoniales.
Luego vino otro obstáculo: disponer de terrenos ocupados desde hacía años. Donde hoy hay canchas, antes había más de un centenar de viviendas precarias y caballerizas para los equinos usados hasta 2025 en los paseos turísticos en coche por el Centro Histórico. También estaban los negocios del sector Papayal.
La Alcaldía reubicó a las familias y desalojó los negocios, en medio de protestas y recursos judiciales.
Durante la ejecución también aumentó el costo de la obra. El contrato pasó de $45.189 millones a $64.329 millones, tras una adición de $19.140 millones aprobada en mayo. Fue un incremento del 42%. El aumento respondió a cambios en las características de la zona de parques y en los materiales para las canchas, bancas, baños y cerramientos. La interventoría pasó de unos $2.400 millones a unos $3.000 millones.
Hubo dos prórrogas. La más reciente extendió el plazo de construcción hasta el 30 de noviembre próximo. La inauguración, sin embargo, se hizo dos meses antes porque los pendientes son principalmente administrativos, explicó la Alcaldía. Al pedirle detalles, la Secretaría de Infraestructura señaló que el balance final y la liquidación del contrato consolidarán las cantidades de obra ejecutadas y verificadas por la interventoría, sobre las cuales se reconocerán los pagos.
Con la entrega de Nuevo Chambacú, Turbay cumplió, pero en el balance también quedan la opacidad inicial sobre los diseños y la millonaria adición que el polideportivo necesitó. Y justamente cambiar los planos para cumplir las normas patrimoniales, después de la adjudicación, evidencia fallas de planeación de las que no escapa un gobierno que ha hecho de la ejecución de obras de infraestructura pública su principal bandera.
*Cofundadora de la Contratopedia Caribe.

