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Editorial

Licencia ambiental a El Laguito

“El compromiso asumido en el Palacio de la Proclamación, el respaldo de Presidencia y la celeridad de la ANLA se tradujeron en un acto administrativo oportuno, evitando que los procesos licitatorios y la ejecución de las obras quedaran atrapados en el limbo presupuestal y temporal...”.

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La expedición de la Resolución N° 2747 de este 9 de octubre por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) es gran noticia en el periplo de lucha por la salvación de El Laguito.

Al otorgar la licencia ambiental para el proyecto ‘Construcción de obras que permitan la recuperación integral del cuerpo de agua’, el Gobierno Nacional allana definitivamente el camino para que la Gobernación de Bolívar, tal como se comprometió con esa comunidad Yamil Arana Padauí, ejecute la segunda fase de una intervención vital para el ecosistema y la competitividad turística de Cartagena.

El cumplimiento estricto de los plazos comprometidos por el presidente Abelardo De La Espriella revela una plausible diferencia con la inercia burocrática del pasado. Frente a las estimaciones de la administración anterior, bajo la gestión de Irene Vélez Torres, cuando se proyectaba que el trámite ambiental se dilataría hasta fines de año o principios de 2027, la reducción del trámite de 90 a 45 días demostró que la celeridad institucional es posible cuando existe voluntad política y rigor técnico.

El compromiso asumido en el Palacio de la Proclamación, el respaldo de Presidencia y la celeridad de la ANLA se tradujeron en un acto administrativo oportuno, evitando que los procesos licitatorios y la ejecución de las obras quedaran atrapados en el limbo presupuestal y temporal en el que estaban antes del inicio de la nueva administración.

En esta articulación fue determinante el liderazgo del ministro de Ambiente, el biólogo marino Fabio Arjona Hincapié. Su visión se alinea con la estrategia de recuperación de cuerpos de agua, restauración de la biodiversidad y armonía comunitaria, respondiendo a la ardua labor de coordinación adelantada por el equipo de la Gobernación de Bolívar desde la radicación del proyecto en mayo pasado. Esta sincronía entre la Nación y la entidad territorial demuestra que la eficiencia administrativa no exige sacrificar el rigor ambiental; basta con optimizar los instrumentos de gestión pública en beneficio de los territorios, y querer servir en serio sin tanta majadería sustentada en palabrería ambientalista, pero carentes de un real compromiso con las soluciones concretas.

Y es que la licencia ambiental no es solo un documento normativo; es la llave para garantizar la apertura definitiva y sostenible de la boca de El Laguito. La intervención del cuerpo de agua permitirá restablecer el intercambio hídrico con el Mar Caribe, oxigenar la laguna, dinamizar la resiliencia costera ante el cambio climático y devolver la vitalidad a una zona fuertemente impactada por la sedimentación.

Cuando la gestión pública reemplaza las promesas dilatadas, por compromisos cumplidos, la institucionalidad recupera la confianza de los ciudadanos, y las regiones reciben el respaldo que verdaderamente merecen.

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