Guernicabarri, la frustrada colonia vasca que quería instalarse en Simití

26 de junio de 2015 09:53 AM

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Por razones de rivalidad regional y la indiferencia de las autoridades departamentales, matizada de fanatismo político, se frustró hace casi ocho décadas el establecimiento de 250 familias vascas en los municipios de Simití y Santa Rosa del Sur, tras los trámites iniciados a instancias de un aviso publicado en la prensa nacional, que recogía la intención de exiliados del País Vasco español en Francia, para instalarse en Colombia, huyendo de los horrores de la Guerra Civil Española.

La publicación, inserta en El Tiempo de Bogotá del 22 de agosto de 1938, hace casi 77 años, casi consigue la implantación de una colonia vasca en Simití, sur del Departamento de Bolívar, conformada por sobrevivientes exiliados de la población vizcaína de Guernica, bombardeada por los nazis, tragedia universalizada por Pablo Picasso en el cuadro homónimo que iconizó las atrocidades de la Guerra Civil Española.

Esa intención, manifestada por el vizcaíno Gabino Seijo Zarrandikoechea, según el anuncio, era: “…para que venga a éste país una inmigración vasca con el propósito de labrar la tierra y darle impulso a la agricultura y a la ganadería…”, y fue respondida seis días después por el médico, concejal e historiador simiteño Leoncio A. Bastidas, con la remisión de dos folletos “…sobre la Geografía de Simití…”, en los que exponía a Zarrandikoechea “…las bondades que brindan éstas tierras a una respetable colonia que desee trabajar…”

Sobre esta impresión, el vasco declaró a El Tiempo: “Me encontraba en París preparando una empresa inmigratoria a la República Argentina, donde anteriormente había organizado varias colonias agrícolas en la Pampa Central, cuando llegó a mis manos el Anuario Colombia, que dirige el señor Ricardo Tanco. El libro despertó en mí un grande interés por esta república, y me puse en comunicación con el señor Tanco, quien me conectó con altas personalidades del gobierno nacional. De tal forma decidí mi viaje a Colombia”.

Sobre el cálido ofrecimiento, dijo: “El municipio de Simití, en el departamento de Bolívar, se interesó por acoger el núcleo de inmigrantes que yo proyectaba traer, y mi primera actividad fue visitarlo. Pude comprobar entonces que el lugar era apto para una colonia agrícola-ganadera y en compañía del señor Leoncio A. Bastidas, representante del municipio de Simití, y del señor Luis B. Ortiz C., me encaminé a la capital”.

VISITA AL PRESIDENTE
Aprovechando la audiencia concedida por el presidente Eduardo Santos, tío abuelo del actual mandatario colombiano Juan Manuel Santos, a una comisión del Concejo de Simití conseguida por Luis B. ‘Chan’ Ortiz, el tema le sonó al mandatario, que invitó al vasco a visitar el país, a quien también recibió el 5 de mayo de 1939 y dio la orden para que funcionarios nacionales y regionales lo atendieran, lo que finalmente aprovecharon para intentar desviar hacia los departamentos de Caldas, Tolima, Valle, Cundinamarca y los Llanos la intención de los vascos por establecerse en Simití, intento fallido para todos.

Al agradecer la hospitalidad, el vasco dijo: “Debo manifestar, ante todo, mi más vivo reconocimiento para con el excelentísimo señor Presidente de la República y los señores ministros, con quienes me ha tocado tramitar este asunto”, por lo que se comprometió a visitar Simití, y lo hizo el 28 de marzo de 1939, tras entrevistarse con el gobernador Manuel Francisco Obregón Flores, por instrucciones del presidente Santos.

IMPRESIONES IN SITU
Tras recorrer la zona de la intencionalmente frustrada colonia vasca, el señor Gabino Seijo concretó sus aspiraciones territoriales en los asentamientos de Guernicabarri, hoy Santa Rosa del Sur, y Puerto Guernica, en la zona de la quebrada Juncal, y que valoró en El Tiempo del  13 de mayo de 1939 así:

“Como dato interesante conviene anotar que esta es la primera vez en la historia que se organiza una inmigración colectiva de vascos, pues su carácter individualista siempre los ha movido a actuar solos. Cabe también anotar que la inmigración vasca ha sido siempre de avanzada en los países que hasta ahora han elegido para asiento de sus empresas, como son la Argentina, Uruguay o Chile principalmente”, y su entusiasmo lo apuntaló con las siguientes palabras: “El resultado de mis gestiones hasta ahora ha sido muy satisfactorio y si son aceptadas mis propuestas, antes de que termine el año llegarán a Simití los primeros grupos de trabajadores”.

PLAN AGROINDUSTRIAL
Su petición a las autoridades simiteñas, para este proyecto agroindustrial, lo concretó así: “Solicito también el aprovechamiento de la mitad de las aguas del Salto La Fría para destinarlas a riego o fuerzas motrices, indistintamente según le convenga al suscrito, mientras que la otra mitad quedará para servicio del municipio… lo mismo que la mitad de las aguas de la Quebrada El Platanal”.

COLONIA AGRÍCOLA
De igual forma, Zarrandikoechea pedía que: “En el caso de formar la colonia vasca de Guernicabarri, ésta se extenderá de las márgenes de la propiedad antes expresada, que se repartirá a cada colono que se establezca a razón de 100 hectáreas para los que se sitúen en la parte baja, en terreno llano sobre la Ciénaga de Simití, en el terreno dónde se piensa fundar el pueblo que se denominará Puerto Guernica, en lotes de cien metros de ancho por mil de largo en la parte derecha aguas arriba del Río Juncal… terrenos que serán regados por las aguas de la Quebrada La Fría, en obras a cargo de cada colono”.

GUERNICABARRI Y GUERNICA
Que en euskera significa territorio Guernica, fueron los nombres escogidos para los frustrados pueblos, que se ubicarían, el primero en el territorio que hoy ocupa Santa Rosa del Sur, por entonces conocido como Ángulo, una ‘venta’ o lugar de aprovisionamiento y descanso de los trashumantes mercaderes y aventureros de los agrestes senderos de la Serranía de San Lucas, región rica en oro,  plata y otros minerales y levantado en un cruce de caminos al más viejo estilo europeo y, el segundo, en la desembocadura de la Quebrada Juncal, famosa por la limpidez de sus frescas aguas, que aún se venden para el consumo humano de la región.

GRAN FRUSTRACIÓN
Pero como todo lo que brilla no es oro, a pesar del apoyo del presidente Eduardo Santos para el establecimiento de la colonia en 25 kilómetros cuadrados de los más de 6 mil con que contaba entonces Simití, los intereses “interioranos” ya dichos, por un lado, dieron al traste con esa humanitaria y económicamente reivindicativa idea.

Y, de otra parte, la simpatía e íntima militancia nazi del gobernador Obregón Flores, quién como diplomático fue condecorado con la Gran Cruz de Hierro del régimen de Adolfo Hitler, cuyos aviones bombardearon el país vasco, incluida Guernica, hasta destruirla, por su oposición al dictador Francisco Franco, y, quien no presentó debidamente el proyecto de ordenanza que facilitaría el otorgamiento de avales financieros y herramientas administrativas para el establecimiento de la frustrada colonia, que más que humanitaria era una alternativa para el desarrollo de la región, que casi ocho décadas después continúa agobiada por el marasmo oficial.

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