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Salud

¿Está Cartagena confinada de verdad por el coronavirus?

Basta un recorrido por los sectores más populares para responder esa pregunta.

¿Está Cartagena confinada de verdad por el coronavirus?

Viernes 17 de abril, cacerolazo en Olaya Herrera, sector Ricaurte.//Foto: Zenia Valdelamar - El Universal.

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El sonido frenético de cacerolas, tapas, cucharones irrumpe justo cuando entramos a la avenida Pedro Romero, una arteria que lleva vehículos a través de algunos de los barrios más populares de Cartagena: Alcibia, La Candelaria, El Líbano, Boston y Olaya Herrera. Viernes 17 de abril de 2020. Siete de la noche. Pa, pa, pa, pa, suenan las tártaras metálicas. La gente grita. Las terrazas y los andenes están llenos de niños, jóvenes, ancianos, todos con algún chócoro y alguna querella: el cacerolazo se convocó por el voz a voz físico y digital -redes sociales- para exigirle al Gobierno que reparta de una buena vez los mercados y las ayudas a todo el mundo, porque “la cuchara está más alta que nunca” -como se dice en el barrio-, pero aquí y ahora hay unos haciendo bulla “para apoyar a Dau, no a los concejales”... parece que se cruzaron un poco los cables, porque ya William Dau se disculpó por las palabrotas y se chocó los codos con los concejales, muy al estilo del coronavirus. (Lea aquí: 3.977 casos de coronavirus en Colombia, van 182 en Cartagena)

Los médicos y los científicos han repetido hasta el límite que el COVID-19 se transmite facilitó a través de las gotículas que todos los humanos expulsamos cada que hablamos, estornudamos o tosemos y que entre más cerca es peor, por eso les ordenaron a todos los terrícolas permanecer en casa y guardar por lo menos dos metros de distancia con nuestros interlocutores. Ninguno aquí parece haber escuchado eso. O sí, pero evidentemente hay algo más importante: tienen hambre o intuyen que pronto la tendrán.

El cacerolazo parecía no haberse pasado tanto por la faja al confinamiento hasta que llegamos a Olaya, sector Ricaurte. Dau echaría unos cuantos madrazos al ver a los niños de cero a siempre entre una multitud que gritaba “¡Tenemos hambre!”, convirtiéndose en una “productora de gotículas de saliva a niveles industriales”. ¿Cuáles dos metros, si acaso habrá dos centímetros entre casa niño y adulto en este cacerolazo?

¿Por qué ocurren estos fenómenos en medio del confinamiento en Cartagena? La respuesta obvia es, como lo dice José Villamil Quiroz, asesor de gobernanza, porque Cartagena ha tenido que tomar el aislamiento preventivo como la principal medida para frenar la pandemia del coornavirus, pero acá, a diferencia de Europa, más de la mitad de la población es pobre y vive del día a día. Y no hay un Estado benefactor que garantice la comida a todo el mundo y menos durante un tiempo indefinido. (Le puede interesar: Cuarentena nacional se extiende hasta el 11 de mayo)

Siete etapas

Villamil explica, además, que el confinamiento tiene siete etapas y que Cartagena todavía está en las primeras.

“Producto de la experiencia en países en donde se ha venido aplicando la medida de distanciamiento social, la firma Ipsos en otros contextos diferentes al colombiano y específicamente a partir de la experiencia china, ha realizado un estudio en el cual se establecen siete etapas emocionales de la población incursa en medidas de confinamiento”, introduce Villamil para explicar que esas siete etapas son: incredulidad, preparación, ajuste, aclimatación, resistencia, alivio y temor, y que inevitablemente todos estamos atravesándolas o las atravesaremos.

“La primera interpretación que subyace a dicho estudio es que dichas fases no pueden tildarse que tengan un carácter lineal sino más bien una representación circular. En el caso colombiano, las cuatro primeras etapas adquieren un carácter circular y complementario”.

1. Incredulidad. Aquí todavía vemos a la pandemia del nuevo coronavirus como un invento o pensamos que no es tan grave como dicen. Esta fase “ha sido marcada por el rumor, el miedo, la confusión, las noticias falsas y la imprecisión en las interpretaciones”.

2. Preparación. En esta fase, a un sinnúmero de incrédulos le ha tocado modificar sus planes y empezar la etapa de provisiones marcada por la incertidumbre.

3. Ajuste. Les ha tocado a los pobladores reinventar el devenir diario a las limitaciones impuestas confeccionando nuevas rutinas.

4. Aclimatación. Ese refuerzo para reajustarnos a las limitaciones impuestas por el confinamiento “ha derivado hacia la afirmación de los nuevos quehaceres que se mezclan con el aburrimiento y la interacción hogareña forzada a la que no venían acostumbrados”.

5. Resistencia. “Aún no ha llegado la decisión respecto al nivel del confinamiento que adoptará el Estado colombiano en una segunda etapa. Esta traerá la quinta fase contemplada en el estudio, denominada resistencia y la cual refiere al aumento de la tirantez ante la prórroga del confinamiento, afectando el estado de ánimo, las relaciones interpersonales y la incertidumbre sobre la certeza de la duración del distanciamiento social”.

6. Alivio. “Llega con la suspensión de las medidas de confinamiento y trae consigo un consuelo ante la probable reanudación de la vida acostumbrada”.

7. Temor. La etapa de alivio “proyectará la fase del temor, referida a la ansiedad de índole laboral y financiera cuando las consecuencias económicas del fenómeno empiecen a revelar los destrozos causados”.

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