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El “gastrosueño” de Edd Cabarcas

Te presentamos a Edwards Cabarcas Mejía, un creador de contenido gastronómico que ha luchado por cumplir sus sueños.

KISAY MACHACÓN ARIAS

14 de febrero de 2022 02:45 PM

“¡A cocinar!”, ese es el eslogan de Edwards Cabarcas Mejía, conocido en las redes sociales como Edd Cabarcas, un cocinero que se ha guerreado la vida por conseguir sus sueños. Crea contenido asociado a la cocina y a lo que él llama las “gastroexperiencias”, pero ¿cómo nace este referente de la cocina cartagenera? Comencemos desde el principio:

Edwards era un niño cuando conoció la cocina, tenía 10 años y vivía en un hogar humilde, en lo más recóndito del barrio Olaya Herrera. Su madre, Norcys Mejía, es una mujer luchadora que se ha “partido el lomo” por sacar a sus cuatro hijos adelante, ella se dedicaba a la cocina, vendía de todo tipo de delicias para llevar sustento a su hogar, así que a sus niños les enseñó a defenderse solos desde jóvenes: se aseguró de mostrarles lo básico de los quehaceres del hogar, y Edd, al ver la pasión con la que trabajaba su madre, se enamoró de la cocina,: a su corta edad le pedía a ella que le enseñara a cocinar. Lea aquí: El hombre detrás del himno de San Juan Nepomuceno

Su amor por la culinaria fue creciendo junto con él, cada día preparaba exquisitos platos para compartir con su familia y cuando tenía 16 años, al terminar su bachillerato, Edwards se acercó a su mamá y le dijo que quería estudiar Cocina, pero sus sueños se vieron truncados, pues ella no tenía forma de pagar sus estudios superiores.

Edwards, al ver que no podría estudiar lo que le apasionaba, decidió irse a una mesita de comidas rápidas a trabajar, pues toda su vida giraba alrededor de la cocina, en su momento solo se ganaba 10 mil pesos, con los que él se sentía millonario, pues hacía lo que le gustaba: cocinar.

Este joven apasionado no se rendía, siempre buscaba la manera de aprender algo nuevo en el arte culinario, realizó varios cursos de cocina y con eso se fue metiendo cada vez más en “su cuento”. Un día, revisando en las ofertas académicas del Sena, vio una que le llamó la atención, Técnico en Refrigeración, él, en su ignorancia, pensó que esto se trataba sobre alimentos refrigerado, pero al ingresar a la carrera se llevó una sorpresa, era sobre mantenimiento de equipos refrigerados, sin embargo, él siguió adelante y se certificó. Le puede interesar: Mike y la historia tras la receta de la arepa dominico venezolana

Un día, llegó a él una oferta para trabajar en un restaurante de alta cocina en la ciudad, necesitaban un cocinero y él cumplía con el perfil, pero le exigían estar certificado, algo que él hasta el momento no había conseguido, solo tenía sus cursos de cocina básica y de manipulación de alimentos, sin embargo, no se rindió y logró ingresar a trabajar en una cocina de alto prestigio.

“No saben todo lo que yo deseaba estar allí, yo dije... ¡no, esta es mi oportunidad! Si no es ahora, no es nunca”, contó Edd Cabarcas.

Todo marchaba bien, pero un acontecimiento le marcó la vida para siempre, en uno de sus pedidos se le pasó algo fundamental en la cocina, lo que le costó su estabilidad emocional. Una noche llegó un pedido, eran unos perros calientes, Edwards, en su afán, preparó la comida lo más rápido posible, pues debía salir a un tiempo determinado, a los 5 minutos de haber salido el pedido, Edd vio que el mesero se devolvió con los perros calientes mordidos, sorprendido preguntó qué había pasado, pues resultó que él había olvidado retirar las envolturas plásticas de las salchichas, un error imperdonable para un cocinero. Lea también: Una nueva vida después del cáncer

“Yo quería que la tierra me tragara, luego de los insultos por parte de mi superior yo me cuestionaba si realmente servía para esto, fue un momento terrible en mi carrera”, afirmó Cabarcas.

A los 20 años, Edd afrontó una situación por fuera de las cocinas que lo llevó a centrarse aún más en que debía salir adelante: se convirtió en papá, posición que lo llevó a endeudarse muchísimo. Cabarcas decidió trabajar como chef privado, pues en este punto ya había logrado certificarse como técnico en cocina en el Sena. Trabajó en varios lugares del país, visitó varias culturas gastronómicas, emprendió y no le fue tan bien, así que comenzó a crear contenido para YouTube sobre recetas, pues le gustaba la idea de ser youtuber.

“Yo hacía mis videos mientras trabajaba, a mí me gustaba mi vuelta de enseñar a la gente a cocinar... Emprendí con una mesa de perro y nada, no pegó, me tocó cerrar porque me estaba endeudando demasiado, yo sé lo que es no vender ni un solo perro en una noche, pero doy gracias a Dios por todo lo vivido”, dijo entusiasmado.

Luego de varios años, mientras trabajaba en Barranquilla, un amigo lo llamó para hacerle una oferta que le cambiaría la vida, ser chef corporativo de tres gastrobares en Milán, Italia. Él no lo creía, pensó que le estaban jugando una broma. Lea aquí: Carlos Pérez: su voz lo sacó de la dura vida de las calles

“Yo pensé que me querían poner a llevar drogas o algo así, nunca pensé que esa oferta llegase a mi vida, apenas me di cuenta de que era real dije que sí... ¿Cómo negarme a semejante oportunidad?”, aseveró Edwards.

Entonces se fue para Italia, allá estuvo asesorando y cocinando en varios lugares, pues él ya tenía “autoridad en la cocina”, allá arrancó con lo que decidió llamar “Gastroexperiencias”, que consisten en unos videos mostrando los emprendimientos de las personas para que sus seguidores conocieran de estos lugares y se acercaran a probar lo que ofrecían.

A mí me hubiese gustado que un Edd Cabarcas hubiese llegado a mi emprendimiento y se lo mostrara a todos... Aunque no lo crean, es una ayuda grande poder visibilizar a las personas que trabajamos en este oficio”

Edwards Cabarcas

Al llegar la pandemia, Cabarcas se devolvió a Colombia junto a su familia, estuvo durante todo el 2020 y parte del 2021 disfrutando de su hijo, Kyan Cabarcas Anaya, y de su esposa, Jeimy Anaya Jiménez, quien ha sido su compañera de vida y de la cual dice estar eternamente agradecido con el destino por semejante “mujerón” que le regaló, pues ha sido fiel amiga y su mayor confidente.

Y así se fue viralizando por las redes sociales, ya en este punto se había trasladado a Instagram, una de las redes sociales más populares a nivel mundial. Con la ayuda de Yirley Reales, quien también es influencer y hoy su mejor amiga, logró dar al blanco en el mundo de los creadores de contenido, las reproducciones de sus videos fueron aumentando con el pasar de los días, a tal punto de ser reconocido en las calles por su peculiar eslogan: ¡A cocinar!

Cuando le tocó volver a Italia a seguir con su contrato, él ya había construído toda una comunidad en sus redes sociales, así que tomó una difícil decisión, habló con el empresario que le tendió la mano para cumplir su gran sueño de cocinar en Italia y le dijo que ya no trabajaría más para él, sin esperar una grata respuesta, pero, para su sorpresa, este empresario, al que muy especialmente me pidió no revelar su identidad, le dijo que contaba con él, pues se había ganado su corazón y su respeto. Le puede interesar: Mael.Books: un sueño detrás de los libros

De esta manera, nació Edd Cabarcas, el cocinero cartagenero que con gran esfuerzo y dedicación consiguió más de lo que un día habría soñado: hoy tiene casa, carro, vive bien y le da la mejor educación a su hijo, se casó con el amor de su vida y viaja por todo el país para registrar sus “gastroexperiencias” y ayudarles a los emprendedores de la culinaria. Tiene 26 años y se considera un “embajador de la jerga costeña”, pues en sus videos suele hablar con palabras coloquiales propias de su identidad cartagenera, dice que se siente orgulloso de sus raíces y de todo el proceso que vivió para llegar a ser quien hoy es. Con su historia quiere tocar los corazones de quienes están luchando por sus sueños y recordarles que el camino no será fácil, pero con la ayuda de Dios todo será posible.

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