El deporte es salud y vida, por eso en la urbanización Portales de Alicante vieron con buenos ojos la creación del Club Deportivo Real Calamarí, que actualmente recibe a unos 50 niños entre los seis y los 12 años de edad y que entrena tres veces a la semana en un predio interno rodeado de árboles.
(Lea: “Nuestros apartamentos tienen filtraciones”)
Para los padres de familia, el que sus hijos se integren y jueguen sanamente es provechoso para su desarrollo, sin embargo, todo indica que otro grupo de vecinos se opone a que los entrenamientos se realicen ese terreno.
De hecho, desde el año 2021 fue sembrado un árbol en el centro de la improvisada cancha deportiva, que dificulta seriamente las prácticas.
Las directivos del club y los padres de familia han solicitado al resto de la comunidad permitirles reubicar el árbol para que no haya impedimentos a la hora de jugar, sin embargo, la respuesta ha sido negativa.
“Es un campo amplio en la urbanización, pero en la mitad hay un árbol, los profesores solicitaron ponerlo en otra parte para ampliar el espacio pero otros vecinos dijeron que no, desconociendo la importancia que el deporte representa para los niños y jóvenes. Lo curioso es que la cancha está rodeada de varios negocios y para ellos sí hay permiso”, señaló una madre de familia que pidió reserva de su identidad.
Las prácticas son los lunes, miércoles y viernes a partir de las 6 de la tarde. La mayoría de niños residen en Portales de Alicante, otro grupo llega desde la urbanización Villas de La Candelaria y un par más procede de El Pozón.
(Lea: [Video] Comunidad de Portales de Alicante pide ayuda a la Alcaldía)
“Se requiere un espacio ideal”
Para el entrenador Elkin Mendoza, el Club Deportivo Real Calamarí no solo enseña fútbol sino valores y representa bases sociales para forjar personas de bien. Por ello, considera importante garantizar espacios donde los niños puedan ejercer esos aprendizajes.
“Al principio hablamos con los líderes para que nos dieran el permiso y dijeron que sí, pero hay muchos negocios alrededor del campo y así es muy difícil practicar. Sembraron un árbol de caucho en todo el centro el año pasado, por eso estamos en aras de buscar un lugar que nos permita trabajar dignamente”, señaló Mendoza, recalcando que en ningún momento los balones han afectado a las viviendas aledañas.
Se espera una mediación entre los líderes comunales, la escuela de fútbol, los padres de familia, los vecinos y las autoridades para resolver pronto las diferencias.

