Comparto esta memoria caprichosa que me edita el paso por este mundo. Recuerdo aquella mítica emisora radial Victoria, cuando vivía en la calle de Las Américas del barrio El Bosque. Para los años 70 sólo existía la banda de Amplitud Modulada (AM) en Cartagena y allí habitaba Victoria, una emisora de música ‘Solle’, palabra cada vez más olvidada.
Se refiere al gusto musical juvenil, que se actualizaba con la programación de Victoria. La música, en general, era llamada ‘Americana’, pues venía cantada casi siempre en inglés. ‘Los solles’ suponían un estilo de vida, de moda, de práctica del vestir, de ver el mundo a otra velocidad, de conectarse con la sensibilidad urbana moderna y sentir que, desde esta periferia, se podía formar parte de todo eso.
Gracias a Victoria nos sentimos parte del mundo e imaginarlo de cierta manera. Digo imaginarlo porque, en los 70, no era fácil tener televisor en casa. Era común ver los niños arrecostados en el canto de la puerta de la casa ajena, buscando un espacio entre los barrotes de una ventana, para ver un poco de televisión por caridad del vecino. En casa teníamos un televisor en blanco y negro, que papá trajo de Nueva York cuando era marinero. Allí, por primera vez, vi un videoclip musical: ‘Hydra’, en 1979.
En los 80 aparece Christopher Cross con un extraordinario tema: ‘Sailing’, en el programa ‘Mid night special’, que daban por televisión los jueves a las 11 de la noche. Tenía que pelear con papá para que me dejara asomar por aquella pantalla y ver cómo era el mundo. El resto de la semana me tenía que imaginar cómo eran las cosas, según las notas musicales; hasta que un día apareció el Betamax y la televisión a colores. Vinieron otras ofertas de televisión: ‘Solid Gold’, ‘Baila de Rumba’ y ‘The soul train’.
¿Cómo nos interpeló esa música y aquellas imágenes? Creímos que formaríamos parte de un futuro tan bueno, que para el año 2000 todo sería una gran fiesta disco global. Eso sentía uno al ver videos como ‘Let’s Groove’, del grupo musical Earth, wind and fire; o ‘Celebration’, de Kool and the gang y sus elementos del vestir, del bailar y del vacile. Estas canciones también se programaron en los picós. Camisas y pantalones que aparecen en el video, mamá me los compraba en el Almacén Papi. Los zapatos blancos en el Mercado de Getsemaní.
En los picós sonó Michael cuando formaba parte de Los Jackson Five, con ‘Blame it on the Boogie’ y ‘Don’t stop to get enough’. Destaco tres voces juveniles de siempre: Aníbal Gutiérrez, gran sabedor de aquellas músicas que emitía desde la emisora La Voz de Las Antillas; Ángel ‘Friky’ Torrens; y la inolvidable locutora Cristina Lombana. Eran voces de avanzada, que nos hicieron sentir que los jóvenes podíamos cambiar la ciudad. Aunque, en realidad, también había un inmenso deseo de irse. Ahora sabemos que nadie se muere de viejo.
